La increíble suerte de ser mujer

Aunque nadie nos explicó por qué…
Nos enseñaron a pedir disculpas por nuestro cuerpo.
Por sangrar, por cambiar de humor, por sentir demasiado, por no sentir lo suficiente, por querer placer o por no quererlo.
Nos enseñaron a ver el ciclo como una interrupción, como una incomodidad, como algo que había que silenciar. Y cuando llegó la menopausia nos dijeron que era nuestro final.
Pero la increíble suerte de ser mujer estaba ocurriendo todo el tiempo.
Debajo del ruido.
Ser mujer es vivir en un cuerpo que cambia.
Mientras a otros les prometieron estabilidad, a nosotras nos dieron transformación.
Cada mes, cada etapa, cada versión de nosotras mismas.
Pero nadie nos explicó que esa complejidad es una forma de inteligencia, una herramienta de conocimiento, una capacidad de llegar al éxito gracias a nuestra biología.
Nos dijeron que éramos “demasiado”.
Demasiado emocionales, demasiado intensas, demasiado complejas.
Pero la increíble suerte de ser mujer es que podemos tener de todo y demasiado.
Mientras muchas aprendían a controlar, otras aprendíamos a leer la habitación en silencio.
Ser mujer es habitar un cuerpo que responde al placer con expansión, que no se apaga después del primer clímax y que no está diseñado para la escasez sino para la multiplicidad.
Eso tampoco nos lo contaron.
Nos hablaron de riesgos, embarazos no deseados y enfermedades. Nunca de ventajas, de poder femenino y de autoconocimiento.
Nos enseñaron a desconfiar de lo que sabíamos, a ignorar lo que sentíamos, a llamar “normal” a la desconexión.
Y así fuimos sobreviviendo.
Quizá nadie nos explicó por qué era una suerte.
Porque una mujer que entiende su cuerpo es difícil de manipular, porque una mujer que siente placer sin culpa es difícil de domesticar.
Porque cuando comprendemos nuestra biología, dejamos de pedir permiso para existir.
La increíble suerte de ser mujer está en la posibilidad de reinventarte sin dejar de ser tú.
Citrus x Limetta nace de una convicción sencilla
La biología femenina no es una limitación profesional.
Es una arquitectura sofisticada que, cuando se comprende, se convierte en ventaja.
No trabajamos para silenciar el cuerpo, trabajamos para traducirlo.
Porque la increíble suerte de ser mujer nunca estuvo en encajar.



