Liderazgo saludable y talento femenino entrevista a Lia Giardinieri

¿Quién es Lia Giardinieri? Háblanos de ti
Soy una mujer que decidió dejar de compartimentarse. Durante años fui una ejecutiva de alto rendimiento en multinacionales como Coca-Cola, Motorola y Johnson & Johnson, gestionando estrategias de marketing y producto para diversos países. Aprendí las reglas del juego corporativo y las jugué bien, pero sentía que el sistema nos pedía dejar nuestra humanidad en la puerta.
Hoy soy la fundadora de Welalah, una consultora de liderazgo saludable. Me defino como una Change Maker que construye puentes entre la biología humana y la estrategia empresarial. Mi misión es demostrar que el bienestar no es un «beneficio blando» (soft perk), sino el motor más potente de productividad y rentabilidad sostenible. Sólo cuando las personas estás bien, la magia del negocio fluye de manera sostenible.
¿Qué mujer te hizo pensar: “Así es como quiero liderar”?
Más que una figura mediática lejana, mi inspiración proviene de un colectivo: las mujeres que he visto liderar en tiempos de crisis sin perder la empatía. Me inspiran aquellas líderes que se atreven a mostrarse vulnerables y que no intentan replicar el modelo de liderazgo masculino patriarcal, sino que integran la intuición y la escucha activa como herramientas estratégicas. Esa autenticidad es el verdadero norte de mi brújula. Pero sí puedo mencionar a mi madre y recientemente conocí a una gerente general de una multinacional que encarga en la práctica diaria un liderazgo basado en un propósito de impacto, centrándose en las personas ya la vez está llevando a la empresa a resultados sorprendentes. Se llama Anabela Miguens y es la GM de Karl Storz Iberia.
¿Cuál fue el momento en que tú entendiste que tu biología también era una herramienta de liderazgo?
Fue un proceso de despertar. En el mundo corporativo tradicional, nos enseñan a ignorar el cuerpo para cumplir con los objetivos; nos entrenan para ser lineales en un mundo que es cíclico.
Pero entendí que mi biología era una herramienta cuando dejé de ver mis fluctuaciones de energía o mis ciclos como un «fallo» del sistema y empecé a verlos como datos. En este punto fue fundamental Nuria de Citrus x Limetta, que me ayudó a resolver desafíos y problemas biológicos que me estaban bloqueando y, gracias a ellas, pude avanzar.
Comprendí que hay momentos del mes (y de la vida, como la maternidad y la perimenopausia) que son biológicamente superiores para la reflexión y definición estratégica, otros para la comunicación y otros para la evaluación de riesgos. Al sincronizar mi agenda con mi biología, mi liderazgo se volvió regenerativo en lugar de exhaustivo.
Y gracias a que mi cuerpo estaba preparado, el verdadero punto de inflexión llegó con Welalah. En este proyecto encontré exactamente la solución que yo necesitaba desesperadamente cuando ocupaba roles de liderazgo: una combinación de plataforma y metodología capaz de decirme, en tiempo real, cuál era el pulso vital de mi equipo.
Welalah no es solo una herramienta, es la respuesta a la pregunta: «¿Qué puedo hacer yo hoy para desarrollarme, potenciarlos y crecer juntos?». Gracias a este enfoque, transformamos la gestión de personas en un camino claro para alcanzar nuestra mejor versión, asegurando no solo el éxito inmediato, sino un crecimiento sostenible y humano.
¿Qué te gustaría que todas las mujeres supieran sobre su cuerpo antes de llegar a un rol de liderazgo?
Que su cuerpo no es un obstáculo a superar, sino su mayor ventaja competitiva. Me gustaría que supieran que la neurobiología femenina está cableada para la gestión de la complejidad, la empatía, la resiliencia, la colaboración y la visión a largo plazo —habilidades críticas para el liderazgo del futuro. Yo estoy convencida de que nosotras estamos hechas para llevar al mundo ha donde lo necesita, cada uno, desde el rol que ocupamos. En nosotras no prima maximizar los resultados en el corto plazo arrasando con todo…sino avanzar con todos aportando y regenerando. Específicamente sobre la madurez, quiero que sepan que los cambios hormonales no son el «fin» de su carrera, sino una reconfiguración cerebral que, si se gestiona con salud, da paso a una etapa de claridad, asertividad y propósito inigualables.
¿Cómo crees que cambiaría una empresa si entendiera realmente el valor estratégico del talento femenino senior?
Dejarían de ver la gestión del talento senior como un problema de «salud» o «antigúedad» y comenzarían a verlo como una estrategia de retención de sabiduría. Una empresa que valora a la mujer +45/50 gana en resiliencia institucional. Estas mujeres poseen la memoria histórica de la organización, una inteligencia emocional curtida en mil batallas y una capacidad de mentoría insustituible. Si las empresas entendieran esto, diseñarían carreras no lineales que permitieran a estas líderes transitar sus cambios biológicos sin tener que abandonar el barco, protegiendo así el capital intelectual de la compañía, además de su sabiduría y lo que las hace únicas: su historia.
¿Qué deberían entender urgentemente los departamentos de RRHH sobre esta etapa?
Que la flexibilidad no es suficiente si no hay seguridad psicológica. RRHH debe entender urgentemente que la menopausia y el climaterio no son enfermedades que se curan con una baja médica, sino transiciones vitales que requieren una cultura inclusiva. Necesitamos pasar de la política de «café para todos» a un enfoque de bienestar personalizado. No se trata solo de poner ventiladores en la oficina; se trata de normalizar la conversación para que una directiva no sienta que su competencia está en duda por tener un sofoco en una reunión. Es un tema de dignidad laboral y de negocio. Además hay bio hack que permiten tratar y resolver todos los síntomas que podamos tener (cansancio, dolores, sofocos, alteraciones de sueño o estado de ánimo) es sólo cuestión de ocuparse. De dar pequeños pasos, uno a la vez. Comenzando por hablar del tema por ejemplo y dando una charla de concienciación también. Es muy simple
¿Qué ha cambiado en tu forma de liderar?
He pasado de un liderazgo basado en la fuerza y la resistencia a uno basado en el ritmo y la regeneración. Antes lideraba desde la autoexigencia feroz; ahora lidero desde la autoconciencia. He aprendido a respetar mis pausas como parte de mi trabajo, no como una evasión del mismo. Esto me ha hecho más aguda en la toma de decisiones y, curiosamente, más productiva. Ahora entiendo que para cuidar de mi equipo y de mi negocio, primero debo ser la guardiana implacable de mi propia energía y consciencia.
Acaba esta frase: “El talento femenino no necesita permiso, necesita…” …ecosistemas que no le obliguen a elegir entre su biología y su ambición, y que cada una toma las riendas de su vida, con pequeñas acciones, día a día.



