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Alimentación, hábitos y perimenopausia, entrevista a Mireia Elías

10 Jul 2026
Hábitos saludables

Hay una pregunta que casi nadie hace cuando una mujer entra en la perimenopausia: ¿estás alimentando el cuerpo que tienes hoy o el que tenías hace diez años? Porque el problema no siempre es que tu cuerpo haya cambiado. El problema es seguir intentando cuidarlo con las mismas reglas.

En Citrus x Limetta creemos que entender tu biología es una ventaja competitiva, y la nutrición es una de las herramientas más potentes para ponerla a tu favor. Por eso hablamos con Mireia Elías, nutricionista clínica especializada en salud hormonal femenina, sobre todo aquello que deberíamos haber aprendido mucho antes.

¿Quién es Mireia Elías? Háblanos de ti

Soy nutricionista clínica. Decidí emprender porque no terminaba de encontrar mi sitio en el mundo laboral. Quería generar mi propio espacio para poder trabajar de la forma en la que yo confiaba, con la que me sentía cómoda.

Apasionada de la profesión, decidí crear Alimentación 3S: Sencilla, Sabrosa y Saludable con el fin de enseñar que se pueden adquirir hábitos de vida saludables de forma fácil para sentirse bien física y mentalmente y así ganar calidad de vida. El proyecto comenzó con el área de nutrición, pero en la práctica clínica, me di cuenta de que los resultados no terminaban de ser sólidos si no se complementaban con el área de psicología. Fue por ello, por lo que empecé a trabajar en conjunto y en equipo y en los resultados se vio.

Pero no fue suficiente ya que notábamos que, sin movimiento o ejercicio físico, era difícil concebir la salud y de ahí que añadiéramos el área de entrenamiento. No obstante, dado que en determinadas ocasiones nos faltan conocimientos, si notamos que cojea el tratamiento debido a otras áreas, nos apoyamos en la fisioterapia o la medicina, entre otros. Concebimos la salud desde los enfoques de la prevención y la intervención. Tenemos centro en Madrid y Barcelona.

Desde nuestro servicio de sesiones personalizadas, realizamos un trabajo de tratamiento para mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas. Por otro lado, nuestro servicio de talleres y packs educativos, buscamos empoderar a las personas con los conocimientos necesarios para ser dueños de su salud desde un marco preventivo y educativo.

Y, por último, llevamos esos hábitos al entorno laboral desde nuestro servicio de Empresa Saludable & Bienestar Corporativo 3S.

¿Qué te llevó a especializarte en salud hormonal femenina?

Desde mis primeras menstruaciones, he sufrido a nivel personal un dolor menstrual muy incapacitante. Cada vez que iba al médico, la respuesta era un “es normal”, “no se puede hacer nada”, “hay que aguantarse” o ya, a la desesperada se planteaba la píldora como parche en mi caso. De ahí que decidiera investigar por mi cuenta.

De forma añadida, concretamente la menopausia me llamó la atención desde la universidad. Mi madre fue mi primera paciente y tras ver las diferencias en síntomas y bienestar que ella tenía frente a sus amigas, me quedé pensando en lo poco que se trasladan estas herramientas a las mujeres. Aunque empecé trabajando con obesidad, patologías metabólicas y nutrición deportiva, cada vez que tenía una paciente mujer, sentía que faltaba un empoderamiento femenino en salud y bienestar. Nadie hablaba de ello, nadie cambiaba la pauta por género, nadie se planteaba otras cuestiones, la nutrición personalizada se quedaba en la teoría y no tanto en la práctica.

¿Cómo describirías la perimenopausia desde el punto de vista nutricional?

La nutrición y suplementación en una mujer en perimenopausia es una herramienta muy poderosa como para no atenderla y usarla a su favor. Considero que al igual que las pautas ya no sólo de alimentación sino de hábitos, se ajustan en una mujer embarazada y el mismo médico es el que le indica, por ejemplo, el folato perinatal; en menopausia, también deberían cambiarse nuestros hábitos.

El enfoque no es comer mejor o más sano, es ajustar los hábitos y la alimentación a los cambios que se viven en esta etapa. Estos cambios no son sólo hormonales (con su caída protagonista de estrógenos), son cambios a nivel cognitivo, en la microbiota vaginal e intestinal, en las mucosas como la propia digestión y la piel. Va mucho más allá. Pueden llegar a formar hasta 10 años de nuestra vida: ¿a qué esperamos a darle el protagonismo que se merece?

¿Qué síntomas de la perimenopausia tienen una relación directa con la alimentación y se trabajan desde la nutrición?

Cierto es que la mayoría de estudios científicos se realizan en hombres, por suerte, cada vez vamos teniendo más información en torno a la mujer y estamos consiguiendo prevenir y manejar muchos de los síntomas con dieta y suplementación específica.

Algunos ejemplos son: los sofocos diurnos y nocturnos, el insomnio y desajustes en los ritmos circadianos, el control del peso y mejora de la composición corporal, la sequedad de mucosas (vaginal, piel, ojos, digestiones…), hinchazón abdominal, problemas de sexualidad como falta de lubricación, energía física y mental, concentración, memoria y rendimiento cognitivo, entre otros.

¿Qué come  y qué evita  una mujer en perimenopausia que quiere rendir al máximo profesionalmente?

Lo primero de todo, buscar una filosofía de mínimos y hablarnos en positivo. Por ende, vamos a ver que hay alimentos que resulta convenientes introducirlos todas las semanas. De esta forma, añadiendo todos ellos, no nos quedará mucho espacio para introducir los que debemos evitar y a nivel psiconutricional, la adherencia será mejor en estos hábitos.

Qué debemos introducir:

  • Frutas y verduras: las 5 raciones diarias y con muchos colores diferentes para asegurar antioxidantes.
  • Frutos secos y semillas: mínimo 1 puñado diario.
  • Legumbres: 3-4 veces a la semana.
  • Pescados azules: 3 veces a la semana, idealmente los de menor tamaño.
  • Proteína: en cada ingesta como huevos, pescados azules, pollo, lácteos en su forma natural y legumbres.
  • Tubérculos como la patata y el boniato: 2-3 veces a la semana.
  • Pre y probióticos: kéfir, yogures, kombucha, miso, kimchi, chucrut, alimentos “avinagrados”, especias…
  • Aceite de oliva: nuestro oro líquido.

¿Hay algo que la medicina convencional no está mirando en la perimenopausia y que desde la nutrición sí se ve?

La medicina convencional se sigue centrando en gran medida, en ver al cuerpo como un conjunto de sistemas que no se interrelacionan. El digestivo ve lo suyo; el dermatólogo la piel; el ginecólogo, la parte hormonal.  Pero esto no se integra en la práctica clínica muchas veces y ahí está el problema.

Por ejemplo, cómo funcionen nuestras hormonas depende de cómo esté la microbiota intestinal y nuestra función hepática, entre otros. No se trata de mirar sólo niveles hormonales en sangre y nada más.

¿Qué le dirías a una mujer de 45 años, en el pico de su carrera, que empieza a notar que algo ha cambiado en su cuerpo, pero no sabe exactamente qué?

Decirle que lo bonito de nosotras es que somos cíclicas y que la única constante es el cambio. Cada etapa de nuestra vida tiene unas características y necesidades. Es fundamental conocer qué ha cambiado para poder aplicar las pautas específicas.

No es cuidarse más, es cuidarse de forma diferente. No es comer más sano, es darle los nutrientes que tu cuerpo necesita para que funcione con el mayor bienestar posible. Por ejemplo, nutrientes que sean precursores de hormonas como las legumbres con sus f itoestrógenos; suficiente grasa buena antiinflamatoria, etc.

Por último Mireia, déjanos una frase que toda mujer debería leer…

«La alimentación en la perimenopausia no es una dieta. Es aportarle a nuestro cuerpo todos los nutrientes necesarios para ir de la mano de lo que necesitan nuestras hormonas, microbiota y metabolismo»

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